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Llevo en consideración las apreciaciones del Señor Bertold, muy "útiles" en el tramo de este camino que apenas intentamos abrir y ahora está en curso de desarrollo. Por ahora hemos de decir lo siguiente:
1. En términos generales, el mismo concepto o singificado de la filosofía como búsqueda de la verdad, como origen occidental, no es cuestionable, si embargo habría que hacer un análisis profundo en la literatura oriental para ver si ya antes, historicamente, al menos, en dicho continente no existió tal búsqueda aunque allá no se ha usado, como entiende bastante bien Julián Marias, el término verdad, sino un otro correspondiente. Es posible buscar la verdad sin tener que usar el término como tal y esto sucedió, según Marias, en oriente, especilamente en Japón. El problema de la verdad como tal, sí, "fue" una cuestión occidental a partir del momento que no sabemos si antes que nosotros, los "occidentales", la trataron en sus modos de hacer filosofías.
2. Es correcto discernir cualquier pretensión de verdad en relación a aquello que se llama verdad, pues podemos presumir saber, conocer y decir la verdad y, sin embargo, no pasa de una presunción y el camino hacia la verdad queda, sino largo, al menos de por medio existe un buen trecho para descubrirla o ser descubierto y poseido por ella. Pero esto del descubrimiento y la posesión de la verdad es otro asunto para otro debate.
3. El hecho de poder tratar mi mundo sin alguna relación a la verdad de mi mundo sugiere una desconexión o tal vez distinción entre mundo y verdad. Y si dijera que "mi mundo es mi verdad", entoces, antes de haber cuestionado el problema, tal vez lo encerraría en dicha posición que no por menos es queda bajo sospecha de ni siquiera tener una verdad cuando se pierde aquello que se considera como "mi mundo".
4. Cualquier noción de verdad, ciertamente, puede ser interrogada a partir de otro significado y sentido de verdad y, en este caso, lo que se obtiene un mero conflicto de nociones acerca de aquello que entendemos bajo el término "verdad". No quepa ahora cuestionar si cuando dos o más personas "discuten sobre la verdad" en realidad están discutiendo sobre el mismo objeto o concepto.
5. Tenemos nociones pre-filosóficas, podríamos decir, acerca de lo que es verdadero o no. El niño, por ejemplo, sabe que lo que su padre dice es la verdad, porque le cree en sus palabras y el elemento confianza entra como substituto, aparentemente, de aquello que para los adultos sería y correspondería, en ciertos momentos, al término verdad.
6. Es existencialmente imposible, allende a la práctica, dejar atrás "nuestra filosofía" para dialogar, si bien algunos insistan, y con razón, de hacer una epohé argumentativa cuando se quiere dialogar. La suspensión del juicio, que implica también dejar todas nuestras argumentaciones y percibir, entender la argumentación ajena es de provecho, pero siempre uno, de los interlocutores, ha de expresar su filosofía sin hacer epohé alguna pues ya no tendría nada que decir.
7. Y si el diálogo, antes se realiza por medio de personas que por argumentos, es considerable que el mismo dialogar generaría una filosofía o un nuevo modo de adquirir el conocimiento filosófico correspondiente a dicho camino que el mismo diálogo tiene un elemento esencial.
8. Algunas filosofías suelen considerarse superiores a otras, por ejemplo en el aspecto argumentativo, crítico, fenomenológico..., y además existe hoy un reconocimiento de la presencia del "pensiero debole" y esto, de cierto modo, implica una analogía a otro pensamiento que debería, al menos, ser "fuerte" o no sé que otro atributo le correspondería en relación a lo que es el pensamiento débil. Cómo tendrían esos filósofos postmodernos la posibilidad de saber sobre la presencia del pensamiento débil si no existe o existió otro pensamiento, al menos un poco más fuerte o superior a aquél?
9. Sí, ciertamente que no basta la pluralidad ya que carga en sí muchas contradicciones, sin embargo el diálogo interfilosófico no consiste apenas en el reconocimiento de la pluralidad filosófica como tendremos, tal vez, alguna otra ocasión de ver juntos.
10. El concepto de tolerancia implica tolerar lo que es bueno y racional y no aceptar todo aquello que perjudica, de algún modo u otro, la dignidad de la persona humana, así como ya Usted mencionó en su caso concreto. El problema de la tolerancia, como Usted ya vió, se agrava más cuando debemos vivir en un territorio donde emergen y aparecen personas de otras culturas y que propagan valores que para nosotros, en realidad, son anti-valores. Entramos en el problema de la interculturalidad filosófica...
11. La filosofía como búsqueda de la verdad no se puede mantener en cualquier contexto, sin embargo el diálogo interfilosófico podría reestablecer al menos la cuestión de fondo para enteder mejor lo qué cada filosofía está buscando, si es que así se considera, como buscadora, y lo qué nos quiere presentar. Cada una, tal vez, en su contexto de diálogo, expone su modo de entender y comprender alguna verdad sin por ello tener que usar tal término.
12. Es obvio que ahora yo le estoy escribiendo, y esto, de cierto modo, es una verdad pero hasta qué punto ha de considerarse como absoluta nos queda por comprender entendiendo correctamente lo qué entendemos por absoluto. Si en la teoría no encontramos alguna verdad absoluta o si apenas en el ámbito o nivel práctico es más fácil, sin embargo los mismos consensos nos muestran que la determinación de la verdad queda bajo el criterio de hacer parte o no de algún grupo donde una verdad así debe ser aceptada. Los derechos humanos, por ejemplo, lo que pude ver en un país oriental, no tiene la misma naturaleza de comprensión y deber como suelen haber en los países occidentales. El derecho universal en la práctica carece de argumentos teóricos o tienen como base la práctica y después se establecen como leyes de derecho?
13. El hecho de nosotros decir que "cualquier filosofía no tiene igual valor que otra" tiene una estrecha conexión con los valores que cada filosofía construye y sustenta para sí, sin embargo, en estos términos no deberíamos determinar el valor de una filosofía por medio del valor de otra filosofía, como que queriendo saber de la amplitud y valor de la filosofía de la liberación, por ejemplo, debo ir compararla con otras, con los valores de otras filosofías europeas. Además, si suponemos que el valor de una filosofía se mide por esa misma filosofía y no otra, también aquí caemos en tantos extremismos y reduccionismos filosóficos, sin embargo, una actitud de "valorización" de una filosofía ya es una actitud filoófica y se hace a partir de los significados de valor que una cierta filosofía carga.
Salúdole atentamente,
Julio Román Koropeski »»»
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