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»» »» »» »» Señor Román Dice usted: »» ...pues no tratamos, en ningún momento, ni reducimos nuestra conversación a "acercarse y crear un denominador común de entendimento" como ahora está insinuando por su parte.
Le digo: Le refresco la memoria sobre su discurso.
1. Existen direrentes filosofías y sería imposible entenderlas sin un diálogo correspondiente, allende la discusión y polemica que hasta entonces predominó y predomina en no pocas filosofías occidentales. 2. Toda tentativa de que mi filosofía o nuestra filosofía es superior, más consistente que cualquier otra, antes de ser una conclusión filosófica, en tal operación habrá que descubrir las ideologías y prejuicios existentes. ¡ Qué si no ?
1.4 El valor de una filosofía también se reconoce en el contexto más amplio de lo que, a primera vista intelectual, no ofrece un método o algún posible elemento capaz de introducirnos en el discurso que nos podría llevar a desvelar su alcance y, esto, de cierto modo, el alcance, contribuye para aumentar un acercamiento entre los interlocutores, es decir, el diálogo interfilosófico sería inspirado en referencia al valor que encontramos y damos a una "otra filosofía", pero no es solamamente por causa de ello que tal diálogo se realizaría. Un acercamiento a las "filosofías diferentes" nos puede poner de manifiesto cómo se fundan "nuestros pensamientos", permitiría adentrarnos en la naturaleza de la filosofía haciendo filosofía em medio de la
"direrencia" y de la posible "identidad" que hay entre "mi filosofía" y la "filosofía del otro"
que por ser tal no me es más "ajeno", sin embargo su filosofía todavía puede ser ajena.
Me dice:
»» Bien que Usted tiene aquella extaña sensación, como nos ha mencionado, de que mi actitud y la Bertold, que llama de "emocional e intelectual", como que se "encierra, comienza y termina en un crículo que no sale del propio interés de ustedes mismos y del discurso que están habituados y que ha manifestado reiteradamente ser insuficiente...". Por acaso Usted su extraña sensáción es el criterio para hacer tal juzgamiento?
Le aclaro: No es la sensación sino el discurso evidente que obvia lo esencial de toda esa problemática intercultural en el más amplio sentido y consecuencias.
Dice usted: Su crítica siquiera toca la cuestión que nosotros planteamos y, además, si alguien otro no participó hasta entonces de nuestro diálogo, es insignificante su "parcer" sobre lo que Usted cree ser insignificante pues hasta entonces no aportó siquiera su granito de arena en relación a cada postura que reconocimos, Bertold y yo.
Le digo:
No es así, recuerde que en mi primer mensaje hacia mención expresa a:
"La asignatura pendiente de la filosofía intercultural".
Dice: »» Si a Usted le incomoda que otros traten cuestiones que parece no estar a la altura y competencia, le aconsejo que no se meta a "opinar" pues ahí se queda mal parado con la manifestación de su cerrazón a los problemas que planteamos y se van descubriendo juntos y no es como Usted nos pre-juzgó falsamente: un producto del "discurso que estamos habituados".
-Para muestra vale un ... Por acaso Usted ya conoce lo que Bertold piensa : SUFICIENTE...
y yo : NO pero por su discurso creo que conozco suficiente, pero aún no lo afirmo pues pudiera equivocarme si afirmase conocerlo.
para decir que este es nuestro discurso habituado? »» »» »» Me disculpe por tener que llamarlo de este modo a su atención que parece estás desfocalizada del tema, de la cuestión y del problema que comenzamos a trabajar...
en su caso aun lo dudo, pero respecto al Sr.Bertold la esperanza es lo último que se pierde, pero... »» »» Atentamente »» Paulino María Iñigo
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