|
Señor Bertold,
Agradezco las consideraciones hechas por Usted sobre un punto de unas de mis posiciones. Intento ahora de continuar con lo que hemos establecido al comienzo, sin tener que dejar de lado lo que Usted, Señor Bertold, ha desperatado y provocado para ello.
1. Siempre tenemos dudas sobre el significado exacto de una palabra o término desde que no lo hayamos reducido al ya presente en los mejores diccionarios de nuestra lengua. 1.1 El significado de la palabra valor, por ejemplo, como es reconocido dentro de la filosofía, es, sin embargo, equivoco a no ser que explicitemos su uso y su contexto, como bien Usted ya nos hizo ver. 1.2 El problema del valor de una filosofía puede ser entendido como "importancia", "principios teóricos", "valores concretos"... que también deterinan, en muchos aspectos, el ámbito de su trabajo. 1.2 El valor de una filosofía, por ser filosofía, este es un hecho que que se presume o se llega a desconocer cuando algunos comienzan a "valorar" algo, principalmente las argumentaciones, de una determinada filosofía por aquello o por medio de aquello que otra, "diferente", suele entender por valor. 1.3 El valor de una filosofía aparece, en el terreno de la reflexión, no como complemento externo a ella, sino como la esencia misma de ella, es decir, no es algo que debemos "dar" sino reconocer, sin embargo toda vez que intentamos reconocer el valor de una filosofía es difícil no "conceder", a partir de nosotros y de "nuestra filosofía", algún "otro valor" que siquiera está presente en ella. La determinación del valor parece ser un problema de la "confesión fundamentada" de la razón de nuestra filosofía y del filosofar del Otro. 1.4 El valor de una filosofía también se reconoce en el contexto más amplio de lo que, a primera vista intelectual, no ofrece un método o algún posible elemento capaz de introducirnos en el discurso que nos podría llevar a desvelar su alcance y, esto, de cierto modo, el alcance, contribuye para aumentar un acercamiento entre los interlocutores, es decir, el diálogo interfilosófico sería inspirado en referencia al valor que encontramos y damos a una "otra filosofía", pero no es solamamente por causa de ello que tal diálogo se realizaría. Un acercamiento a las "filosofías diferentes" nos puede poner de manifiesto cómo se fundan "nuestros pensamientos", permitiría adentrarnos en la naturaleza de la filosofía haciendo filosofía em medio de la "direrencia" y de la posible "identidad" que hay entre "mi filosofía" y la "filosofía del otro" que por ser tal no me es más "ajeno", sin embargo su filosofía todavía puede ser ajena. 1.5 La comprensibilidad de "su filosofía" por "mi", tiene una referencia a la "reflexión filosfófica" que, si soy capaz de reconocer y reseptar su dignidad, me llevaría, entre otras cosas, a la prolongación de la reflexión, sería como una reconducción de "mi reflexión por su marcha reflexiva". Incomprensible sería, por mi parte, en aquel encuentro, negar la "dependencia" de mi reflexión a la Vuestra sin por ello sustituir "su reflexión por la mía". 1.6 Nuestra "marcha filosfófica", que apenas ahora es da dos, también es la comprensión de la reflexión que regula el mismo orden de nuestras preguntas. 2. El intento nuestro de saber los pasos nos lleva a desembocar en el centro de nuestros intereses que no se caracterizan apenas por la especulación filosófica, sino que también se alimenta por alguna inspiración y aspiración, pues los frutos que se cosecharán no se deben apenas a la cosecha sino también a la semilla que se sembró por medio de nuestras vivencias, interpretaciones y el modo de entender algunos pasos que nos afectan y no quedan al margen del reconocimiento del sentido y por una mero análisis, seco de efectividad y de afectividad, tal vez pasaríamos de largo sin denotar el camino que ya hemos percorrido juntos, inclusive cuando fueron expuestas en vivo algunas incomprensiones para mejor lograr la comprensión más exacta. La naturaleza misma del diálogo interfilosófico, como ya pudo verse en lo poco que caminamos juntos, no parece tener reglas a priori, sino que somos caminantes y por eso hacemos "nuestro camino" sin dejar ni tener que abandonar la mentalidad filosfófica que tenemos o podemos adquirir en el intercambio de tantos juegos de posiciones y esfuerzos de interesarse en la mútua comprensión interfilosófica...
Con gratitud,
Julio Román Koropeski
|