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español  Globalización y Antiglobalización

Sergio, 24.01.2004, 14:18
Original: español  Globalización y Antiglobalización (Chemar), 21.11.2003, 19:35



Hay que tener mucho cuidado con los impulsos evolucionistas y maniqueos
que asoman por doquier cuando se valora lo que de positivo hay (que lo
hay) en la "aldea global". Empezando por la consideración de que una
cultura globalizada es mejor que una cultura localista. Dicha idea es
una tentación fuerte, muy típica de todo el pensamiento occidental
desde la época de las Conquistas hasta ahora, pasando por la
Ilustración y la Declaración de Independencia de EEUU. Pero no es
cierta. Al menos, no sin grandes matices.

La palabra clave es "inevitabilidad". En efecto: ¿por qué pensar que
una liberación global es positiva, si es una respuesta a una opresión
IGUALMENTE GLOBAL? La "aldea global" de nuestros días es un proceso
inevitable, que hay que asumir, pues es consecuencia de un pasado...
pero la sociedad que produzca, como la de ayer y como la de mañana, no
será mejor ni peor por el simple hecho de abarcar un espacio más
amplio. En sí, la civilización occidental no tiene derecho a
considerarse más preparada éticamente que una tribu del Amazonas cuyos
miembros conviven armónicamente en un entorno tecnológico y social
distinto al nuestro. En cambio, cuando valoramos por separado a cada
uno de los individuos de cualquiera de esos pueblos... el tema cambia.  

Pensemos que si por parte nuestra, de Occidente, no hubiera habido
colonización, desequilibrio económico ni desmesura tecnológica que
atentara contra el equilibrio del planeta, no sería ahora necesario un
esfuerzo también global para reparar todo ello. Se requiere una
justicia global para una injusticia global. Es preciso no olvidar esto
para no presentar la regresión como si fuera una solución
(neoliberalismo). Recordemos que todo en esta vida son ciclos,
paradojas, un eterno retorno: ahora se pretende arreglar con gran
entusiasmo global y con la mejor intención del mundo los efectos de una
colonización que fue impulsada precisamente por ese mismo entusiasmo
global y con la buena (pero equivocada) intención de convertir a todo
el mundo a la justa y civilizada sociedad occidental.

La opresión, igual que la libertad o la justicia, son conceptos
universales y susceptibles de aparecer en cualquier sociedad. Su valor
(o falta de él) no depende de su localización ni de su alcance físico.
Injusticias, justicia y luchas las ha habido siempre, pero a nivel
local, porque así se estructuraba el mundo del hombre antiguo. Hoy
dicha estructura, por los avatares de la historia, se ha ampliado e
interconectado. Esto puede dar lugar a grandes cosas positivas... igual
que a grandes cosas negativas. Como siempre, no dependerá del hecho en
sí, sino de nuestra manera de abordarlo.  

El comunismo y el capitalismo neoliberal ya nos han demostrado
sobradamente el peligro de sacralizar la tecnología y la globalización  
para extraer la esencia positiva que encierran (pues absolutamente
todo, en sí mismo, contiene una raíz positiva y una raíz negativa).