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español  Sobre la doble (y contradictoria) condición de la libertad.

Eugenio Álvarez Soto: emaileugnostos@terra.es, 22.06.2001, 22:57
Original: español  Sobre la doble (y contradictoria) condición de la libertad. (Francisco Ramos Vásquez), 28.04.2001, 06:06



Bien, en el supuesto de que yo hubiera entendido adecuadamente el uso que hace usted de los términos "esencia" y "conciencia":

Suelo yo decir cuando oigo o converso acerca de ese curioso término y presumible concepto, "libertad":

"Lo inteligente es evidente;
lo evidente no es electivo.
La vida torna simple cuando no hay alternativas".

Suelo también atajar mucho trabajo reflexivo cuando encaro primeramente el étimo. El étimo esconde, salvaguarda, la trampa histórica, etimológica, entre cuyos resquicios, engañosamente agazapado y seductor, ha sobrepasado, flanqueado, sin ser detectado y muy a pesar de la evolución del pensamiento humano, el concepto ancestral y obsoleto.

Así ahora, lejos está el étimo de ser "étymon". Incluso persiste un elegante envoltorio de presentes que ha mucho habían dejado de estar presentes.

Y tal como es sobradamente sabido entre nosotros, la perspectiva primera ligüística nos salva de una sofisticada y especialista estupidez lógica pertinaz. La lingüística mimetiza el concepto sin ajustar su decurso etimológico al filosófico. Luego hablamos con palabras del inconcebible nada. Tan sólo por dislocación de ambas ciencias. Esto, creo yo, ha sido sobradamente considerado, cuando no percibido.

No tengo duda de que el concepto libertad, bajo un primer análisis lingüístico más que conceptual, se confunde con aquel otro concepto de electividad, posibilidad o potencia electiva. Aquella condición que algunas circunstancias otorgan en base a las opciones ofertadas.

Mas ofertadas ¿por quién? o ¿por el qué? ¿por la misma circunstancia en sí? ¿o por aquella lucubración hacia la cual la conciencia invitada, o arrastrada, se acostumbra a demandar imaginativa, lujuriante, proclive y esperanzada? Pues los actos verdaderamente libres son por fuerza inteligentes, luego evidentes, luego ni electivos ni elegibles. La libertad desmiente el concepto de libertad.

Nadie elige ahogarse por propias manos; eso, sabido es, no es posible. Luego elegir lo incongruente, lo contrario a lo inteligente, no es contravenir lo antedicho. Tan sólo es redefinir aparentemente la ponderabilidad de lo libre. Una vistosa pirueta hacia ninguna parte.

Sí, la conciencia, pues, ofertaría vías para la esencialidad que ella no comparte, no participa, ni discierne ni distingue.

Luego, ante esa inviabilidad recordada incontrovertiblemente por la esencialidad nuestra, ante aquellos reclamos que de lo muy íntimo y coexistente los decursos posibles del ser (gerundio) nos impondrán, nosotros torpemente recrearemos un nuevo estatus, a saber: "no soy libre", la "no-libertad". Esta, permítaseme, tan sólo es un malsano dolor de tripas, algo emocional, algo intelectual; también, cuando lo es, tristemente motriz.

Donde la no-libertad no es significante de esclavitud o represión; no es un concepto o estado concebible como antitético o contrario al de libertad. No, la no-libertad nos resulta un ponderable de la razón paralelo al de su consorte conceptual: la libertad.

A tal punto que podemos sorprendernos ante el patético, sobrecogedor hecho de que, no habiendo vivido ni verificado nadie, nunca, el estado puro de "libre", el elemento lingüístico nos ha sido salvado, escondido, agazapado, por el de lo esclavo, lo impedido o reprimido; y tontamente confundido esto último por lo "no-libre". pero el agua turbia nunca demostró la existencia del agua, límpida.

Pero la esclavitud es una moneda de una sola cara cuyo anverso nunca fue la libertad. Pues nunca existiera tal.

Pero a nuestro orgullo le molestaría muy incómodamente reconocer que hemos muerto tantos tantas veces por un nada. Más de un Sartre combatiente persistió por, o ante ello, en la trampa. Pero he ahí justamente el alumbramiento esclarecedor de la filosofía; esclarecedor y liberador. Pese a la lingüística.

¿Es esta, nuevamente, una visión existencialista?

No, al igual que la libertad es un concepción errada en el plano de lo mentalizado (vivida mayormente como dolor), la esclavitud (insisto en que no es anverso de libertad), es un error mentalizado estructural de lo profundo. Donde el individuo, en lugar de bucear hacia el medio directa, decidida y linealmente (desapareciendo así la proyección ponderada lateral), prefiere forcejear, cree que hacia los lados, mas de sí hacia sí.

Pues los lados de la libertad nunca, evidentemente, se han retro-visto; los flancos de la libertad son la inercia, ficticia aunque muy vívidamente presumida por el televidente, de un vertiginoso vehículo dentro de la pantalla de mi televisor.

Eso sí, en una estrellada noche de ensueños.


Un grato saludo a ustedes.