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español  Discutir sobre la discusión

Fregulno, emailcorreoso9@hotmail.com, 26.07.2003, 01:27
Original: español  Discutir sobre la discusión (Bertold Bernreuter), 21.07.2003, 23:57



Gentil, hospitalario y grato señor Bernreuter, verá:

Con respecto a la idea de su primer párrafo no cabe duda de que estoy de acuerdo, totalmente de acuerdo, por el hecho demostrado de que estoy haciendo y obedeciendo a lo mismo. Lo que no entiendo es que haya podido parecer lo contrario dado que yo redundo precisamente en tal diálogo y clarificación, y creo que comento, más o menos acertadamente, en un sentido en el que otros no.

En cuanto a la idea de su segundo párrafo (y aún en parte del primero):

Será fácil que todos entendamos que debiéramos distinguir dos niveles de lo que aquí se está tratando de manera algo confusa o cuando menos insuficientemente discernida; y que se han confundido, ambos niveles, en todo el transcurso de las críticas; a) un primer nivel que plantea la inclusión o exclusión del sujeto por motivo de sus calidades, y b) un nivel que plantea la crítica de las calidades.

Así pues, ahora nos resultará sencillo a ambos acordar que lo que usted me recuerda es válido en cuanto a b), y hasta ahí estoy en total de acuerdo con usted tanto ahora como durante el desarrollo de mi comentario al que me contesta. Pero en cuanto al nivel a), o juicio sobre la exclusión o no (por motivo de las calidades), reitero todo lo que he comentado antes pues es en cuanto a este tipo de juicio impertinente por lo que he comentado básicamente lo que he comentado. Porque me parece evidente que de nada nos vale dialogar sobre las calidades expositivas de un sujeto si lo hacemos sobre consideraciones o presupuestos de exclusión o inclusión en virtud de nuestro parecer en cuanto a tales calidades, que es el motivo fundamental que promueve el primer mensaje del tema, y que yo critico como contradictorias e ilegítimas en sí mismas. Se han mezclado ambas y la unas le han dado pasaporte a las otras. Y es que además las unas se contradicen con las otras, espero que se vea ahora muy claro.

En cuanto a mi comparación acerca de un mundo de leyes, pues redunda en lo mismo. Los comentarios y críticas abiertas y libres sobre la calidad de un participante sería derecho que ampara la ley para un cuerpo legislativo, ley de libertades si así queda más claro (como usted sugiere). Pero si en base a nuestro desacuerdo solicitamos la expulsión o exclusión del sujeto, pues es evidente que tras el ejercicio de tal prerrogativa libre, de tal ley de expresión en nosotros, la contradecimos a ella misma en el otro. Es lo mismo que acabo de explicar como se verá fácilmente; nivel a) los casos de la ley, y nivel b) lo que además de no ser los casos de la ley contraviene a la misma ley, pasando confusamente por casos contemplados de esta.

Además: existen en la sociedad unas leyes y principios humanos previos y generales que nos dan una primera indicación de lo extensivo improcedente; como por ejemplo utilizar el foro para la propaganda pederastia, spam, apología terrorista o cosas así. Así pues, más allá de esto está lo específico, la propia netiqueta del foro y el ejercicio de su gestión puntual y global (haya más o haya menos), su temática o su rango, su cariz o condiciones particulares que se estimen oportunas por parte de quien tenga o haya de tener esa prerrogativa, y que no deberán contradecir nunca lo general antes mencionado. Por ello, en cuanto a b) digo, lo que no contradice a lo general y es abarcado y asumido por lo específico tanto en su formulación reglamentaria como en el ejercicio de la gestión es lo legal, es lo que tiene tanto derecho a expresión y tanta coherencia en su "inclusión" como todas sus críticas contrarias con respecto a su calidad, no en cuanto a su exclusión infundada; críticas que todos gustamos de hacer pues de hecho las hemos desarrollado en la presente ocasión, así es.

Y dado todo lo antedicho, si no estamos de acuerdo con algo de ello en un hecho general o concreto, entonces estamos afirmando implícitamente que quien falla es la sociedad como legisladora o la gestión del foro, o la netiqueta´, o todos estos; con lo cual habría que dirigirse educada y discretamente a lo pertinente y oportuno, sin herir a quien no lo merece, el sujeto último, por no estar involucrado en el forjamiento de lo antedicho, de las bases del juego. Con ello no estoy diciendo que la gestión del foro tenga o haya tenido falla alguna, ni mucho menos, no es eso lo que pretendía.

Resumo: el error es algo así como: cuestionar la exclusión de un sujeto por el ejercicio de aquella misma libertad de expresión en base a la cual nosotros pretendemos legitimar su exclusión.  Es hostil, arrogado y contradictorio.

Por ello, comentar y sugerir o sopesar la exclusión de este señor es lo que ha sido notablemente improcedente, inapropiado, ilegítimo e incongruente; y todo lo demás junto con esto queda tiznado. Y no constituye esta impropiedad una excepción entre todos los comentarios que ha habido, ya que tal evaluación, mientras se mantenga efectiva, está dominando, manchando e invalidando todo lo demás que se ampare o diga, pues la exclusión era principio y fin sostenidos como deseables o posibles desenlaces o meras ideas, en este caso.

***

Dejado esto en claro y resguardados de tal error ya estaríamos en posición de criticar al señor Paulino, en el sentido único de b), de quien parece evidente que la mayoría, si no todos, tenemos una experiencia bastante negativa y común. No niego esto, es evidente que este señor padece de sordera crónica. Aún ahora, después de esta persiana que se ha suscitado por su pasado virtual, no parece que quiera enterarse. El caso es si tiene tal capacidad.

Muchas veces, al otro lado de nuestro teclado puede estar hablando tanto un genio como un loco de veras, o un deficiente como Mr. Gardener, o un obseso de algún tipo muy raro, o un profeta de la filosofía. Lo cual tiene una ventaja: nos dirigimos desinhibidos al espacio sintiente y pensante puro, flotamos entre el mundo anexo e inmerso de la tangibilidad de lo más humano: el yo entre el yo, puramente.

***

Fregulno no es mi nombre en el carné de identidad, es un alias. Disculpe todo el aforo si tan solo me presento por tal; el caso es que me ocurre como a muchos otros en la historia, y ello sin querer dármelas de nada pues le confieso que no hay nada especial en mí de lo cual quisiera yo pretenderlo con convicción o ganas; pero hay veces que las ideas, al igual que los actos que estas acompañan, son hostigadas ademásde erigidas entre la insidia y la insania contra las personas que las cuecen y condimentan, incluso a muerte hasta la muerte, y por eso me presento así, con un alias, esa es una realidad muy mía.

No soy ningún delincuente por si eso se dudara, no porque tenga muchos perjuicios morales contra el delito como tipificación sino porque he elegido el ser, simplemente, y el ser es uno con lo lógico y nomológico, o eso es lo que a mí me parece. Un vagabundo en todo caso que entre las muchas noches busca la definitiva, auténtica y suya: la extinción; sepa que si al fin la encontrara la amaría con locura y me quedaría entre ella para siempre y jamás volvería por aquí. ¡Pero es tan difícil extinguirse...!, ¿lo sabe?, es inaudito.

Soy filósofo por ignorancia, algo así como los zen o los tao-che. Soy filósofo porque en mí nada sabe no serlo. Mi fuente es como un volcán chorreante. Así que me he dicho: Fregulno, espíritu atronador y peculiar, date una vuelta por ese portal y a ver que pasa. Y aquí estoy, señor. Eso es todo. ¿Le parece que va bien la cosa? ¿preferirían que me pusiera unas zapatillas? pues es que he entrado descalzo. Aseado, muy desnudo y descalzo, ¿o cree que se me ha olvidado algo decisivo aparte del miedo?

Sepa, eso sí, que ya no me sé vestir, así que la gente se sorprende y me llama obsceno.

No obstante en este portal no podrían saber ustedes nunca si me he vestido, ¿o quizá sí?, aún con todo nuevamente espero poder conciliar con hombres... nunca es fácil. ¿Posible?, hasta ahora nadie lo ha tanteado tan extensivamente como para poder afirmar que el concilio sea una propiedad del hombre. Hay algunos que se satisfacen en pensar que sí, como Confucio, y otros más disuasorios, como Hobbes. Y es que hoy en día la ciencia nos reclama rigor y pulcritud, entonces seamos precisos y francos a nuestro modo. Solo la guerra de Heráclito ha sido hallada siempre incluso entre las mieses de la materia; la materia se sacude y está disconforme, ¿lo sabe?, así es, como una gata. A eso hay quien ahora lo llama neguentropía, otros lo llaman vida, ya me entiende.

Nada más, con eso me doy por presentado. Es un placer esperar algo. Aquí o allá.


Fregulno.