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Saludos cordiales Señores.
Me parece que se les pasa por alto algo esencial sin lo cual el interés y medios que se pongan en su discurso no trascenderá nada significativo...
Dentro de lo relativo, la dialéctica intercultural filosófica debe basarse antes que nada en el elemento personal capacitador de enjuiciamiento del observador sobre lo observado, pues si partimos de alguna deficiencia objetiva en la percepción intelectual del observador, es obvio que la verdad de lo observado no será ya relativa sino falsa e incompatible con una pretensión viabilizadora de la interculturalidad, cuestión esta que es la responsable abrumadora de la incapacidad manifiesta occidental para dar respuestas válidas a tantos interrogantes y problemática mundial.
Se hace énfasis en la validez del discurso pero no se cuestionan las dotes, puesta a punto del observador. Así y con tal lastre intelectual se crea unas limitaciones y circunstancia insuperable o imposible sentido común intercultural a lograr.
Sobre la afinación e idoneidad del sujeto observador de la realidad que dicho sea a propósito, es la parte más importante en la dialéctica de la realidad, nada se hacía en el mundo occidental comparable a la filosofía oriental. Ello tiene mucho que ver con la concepción dualista occidental que todo lo desvirtúa e incapacita para alcanzar un discurso común y objetivo y su propia superación dentro de lo posible.
Ya expuse más detenidamente este asunto en mi mensaje sobre la Asignatura Pendiente de la Filosofía Intercultural.
Atentamente
Paulino María Iñigo Paulinoalfeon@euskalnet.net http://www.filosofiacuba.com/paulino/cultura.html
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