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españolManifiesto de la Imagen

Fernando Buen Abad Domínguez, emailfbuenabad@universidadabierta.edu.mx, 15.10.2004, 01:17
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Manifiesto De La Imagen

Instituto de Investigaciones sobre la Imagen

Dr. Fernando Buen Abad Domínguez

www.universidadabierta.edu.mx

fbuenabad@universidadabierta.edu.mx



Hacia un programa de Investigación Científica en materia de medios y modos para la producción de

Imágenes e Imaginarios



Diagnóstico general provisional y no apocalíptico:

Sobre la investigación y producción de Imágenes e Imaginarios domina el empíriocriticismo.
Hay una crisis de sobreproducción de Imágenes generadora de caos y barbarie cultural e intelectual. Se rinde culto fetichista al fetichismo. La producción de imagen e imaginarios se ejerce dentro de los límites fijados por las leyes del utilitarismo convencional burgués[1]. A pesar del avance tecnológico se ha detenido notoriamente el desarrollo de Imágenes e Imaginarios con estereotipos alienantes e instituciones culturales rígidas.
Los trabajadores de los medios y modos de producción de Imágenes e Imaginarios viven bajo condiciones de explotación y alienación aceleradas. Tanto los independientes como los asalariados soportan estragos del modo de producción y distribución hegemónicos que sólo depara abandono y depresión. Hay conciencia gremial limitada, poca organización y poca capacitación transformadora por miedo al desempleo y la violencia legalizada.    
Un cierto clientelismo académico y científico elude el debate y la investigación crítica entre docentes y alumnos frente a los medios y modos de producción. Se incentiva poco o nada el desarrollo de protocolos o estatutos de enseñanza, investigación o creación teórica, hacia una práctica científica transformadora. En lo general el concepto Imagen se reduce a lo visual y, casi exclusivamente, se privilegia el estudio lineal de técnicas y formas de producción sin contexto y crítica. El estudio crítico de la Imagen aparece en la pedagogía como esclava de lo visible y disuelta en un laberinto de confusiones visualistas. Hay, no pocos, devaneos mercantiles para la formación e inserción de estudiantes, investigadores y creadores dóciles, al mercado laboral hegemónico. Cierta degeneración en algunas organizaciones científicas, universitarias, ha producido grupos y tendencias sectarias de géneros diversos. En general se niegan a luchar por los intereses y las necesidades elementales de las sociedades en su situación actual. Dan la espalda a la realidad con sus verdades. Permanecen indiferentes ante la lucha interna de las universidades, a sus debates, tensiones y contradicciones. Como si se pudiera conquistar la verdad y la ciencia sin intervenir en esa lucha. Se rehúsan a poner en la práctica la ciencia con sus teorías y métodos para la transformación total de la realidad burguesa imperialista y el fascismo, camuflado como se camufle.
La producción científica sobre la imagen, en el campo de la educación, tiene, además, tareas críticas importantes vinculadas con la transmisión de imágenes e imaginarios en el proceso enseñanza aprendizaje desde la escuela primaria. No están exentas de un estudio crítico las teorías y las tecnologías para la educación. Tales tecnologías son hoy aun objeto de pocas intervenciones críticas. Es imprescindible advertir el riesgo de farandulización del conocimiento en manos de vendedores de herramientas e ideas para el apoyo educativo.
Hay una Imagenfilia fetichista de cierto estrellato libresco dirigido por algunos poseedores del secreto mayor. Convierten el mana de la Imagen en votos. Garúes del poder que santiguan a sus clientes (y a sí mismos) con estrategias de mercado más o menos funcionales. Para bienes o servicios, para la farándula o la política. Hay una lógica fetichista que instaura en la Imagen poderes domesticadores sobrenaturales que constituyen un adiestramiento al consumo temprano de tecnologías e ideologías de época. Con apoyo de algunos gobiernos.
Desde 1994[2] se desarrolla un movimiento vertiginoso que ha sido capaz de producir experiencias de Imagen alternativas, independientes, rebeldes? no son una ?novedad? tienen historia y herencias muy concretas, se trata de un estallido de imágenes e imaginarios dispuestos a construir modos y medios de producción transformadores. Con sus limitaciones y contradicciones diversas, semejante estallido debe ocupar un lugar privilegiado en las investigaciones sobre la Imagen, algunas de ellas también en efervescencia. Eso está en ciernes.


































Definiciones inconclusas:

Imágenes e Imaginarios son producción social siempre. Son recuerdos, sueños, fotografías, films, videos, escritos, dibujos, palabras, sonidos? son estrategia de la inteligencia para adquirir y expresar el conocimiento, la comunicación y la creación.[3]

Toda producción de imágenes ha sido desigual y combinada. Objetiva y subjetiva.

Como secreción valiosísima impregnada de conciencia e inconsciencia,[4] razón e instinto, enigma y praxis la imagen es realidad y fantasía[5] la Imagen es producción humana que a través de sus realizaciones bio-psíquicas más complejas interroga nuestra relación dialéctica entre conocer y transformar. Pero también es producción humana frecuentemente fetichizada[6] al calor de ciertos intereses dominantes que también poseen carácter alienante.

Eso maravilloso que permite capturar, alojar y cargar, con ayuda de los sentidos, el universo, un universo entero, la materia en la cabeza, se llama Imagen. Eso que resulta de transportar (expresar) el universo interior a otro universo interior, a través de algún medio y modo sensorial expresivo, es Imagen. Esa materia prima producto y productora del conocimiento, la comunicación y la creación es Imagen. Imagen que es producción material humana concreta, objetiva y subjetiva, basada en datos sensoriales, para conocer y producir conocimiento, comunicar y producir comunicación, crear y  recrear el universo exterior en el universo interior de la cabeza (y viceversa) Es, también, falible, maleable y no pocas veces inefable.

La Imagen prueba, de entrada y de salida, la unidad material del universo con su diversidad formal. Esa es su magnificencia, poderío y misterio.[7] Una parte en la historia de la Imagen está plagada de ensayos fallidos, y/o acertados, para descubrir y usufructuar los mecanismos de la imagen. Desentrañarla es una pesquisa histórica guiada por los intereses más contradictorios y extravagantes. Desde las religiones hasta las rebeliones, desde la perversión hasta la liberación. Dominar la Imagen hacerla propia y hacerla funcional o rentable ha sido pretensión y sueño de muchos. ¿Por qué? ¿Qué hay  en la imagen que suponga poder... poderes? ¿Qué hay tan seductor en dominar la producción individual y social de imágenes? ¿Qué debate o guerra se gana con la fabricación e imposición de imágenes? La historia tiene en el conjunto de las relaciones humanas, su modo y realidad, repuestas importantes. Y diversas.

Nuestra definición provisional sostiene:

Que la Imagen es materia dinámica determinada por la naturaleza, la historia y los sentidos y el trabajo; proceso en sí y parte indisoluble de procesos más complejos para la representación mental y la producción y transformación de la realidad objetiva y fantástica.

Que la Imagen es materia dinámica determinada por la naturaleza, la historia, la necesidad y los sentidos, proceso en sí y parte indisoluble de procesos psíquicos más complejos. Representación mental transformadora de la realidad y de sí en la satisfacción dialéctica de necesidades objetivas y subjetivas. Síntesis del conjunto de las relaciones humanas con el universo y consigo para la producción de hechos científicos, espirituales y fantásticos

Estas definiciones provisionales apuntan a estudiar orígenes, comportamientos  y alcances de la Imagen como agente dinámico constitutivo (como ya se mencionó) de 3 operaciones fundamentales: el conocimiento, la comunicación y la creación. ¿De qué medios se vale la inteligencia para ordenar con Imágenes pensamientos combinados, desiguales y evolutivos. Cómo correlaciona lo sensorial con lo mental, colectiva, particular, e históricamente. Qué puentes establece entre lo real y lo fantástico. Qué papel desempeña (entre otras funciones) con las emociones, lo onírico, la síntesis, lo lúdico, la memoria y la intuición. Cómo opera entre lo mental y la práctica?.

Son nuestras necesidades y las exigencias del intercambio quienes suscitan las imágenes. La imagen cumple un papel fundamental en la transformación del mono en hombre. La imagen ha servido como materia comodín maleable al arbitrio de la experiencia para construir resoluciones intelectivas en las que se acumula la memoria toda y una parte de ella que es útil para lo general como para lo muy particular de cierta imagen o grupo de imágenes. La imagen es portadora augural de sus propios devenires y es muy probable que la aparición de las primeras imágenes en el hombre hubiesen creado estupores inenarrables por lo pasmoso de un encuentro, al tiempo que resolución de necesidades, potencia viva para la construcción de la memoria, del conocimiento y de la cultura toda. Hoy aún no terminamos de asombrarnos.

A la relación dialéctica entre la realidad objetiva y la realidad subjetiva pertenece doblemente un grado de arbitrariedad para la producción de imágenes y un grado de libertad y de liberación de ciertas tensiones emocionales consustanciadas en toda Imagen. Es probablemente el campo interno de la creación. Y ahí no hay gobierno posible sobre las imágenes. Su comportamiento es de tipo salvaje. Instintivo. Tales imágenes pertenecen a la categoría más profunda de la identidad individual. Orbitan planos de la actividad mental que desbordan los marcos culturales con una persistencia y consistencia totalmente únicas.

En esas latitudes tanto la materia como la forma de la Imagen reordenan y rearman escenarios obedientes a su propia ley y donde la interpretación de significados pierde parcialmente jerarquías para exigir interpretación de sensaciones. Especie de sutilización de lo semántico que sin dejar se serlo muta su lógica por una más arbitraria determinada por el accidente y la variabilidad del juego de imágenes. Una especie de ruptura peculiar, con todo código, empeñada en descargar emocionalmente andanadas de conmociones emocionales. Se mezclan colores, aromas, texturas, sonidos. La materia ingresada sale de ciertos archivos conscientes y se desplaza a aquellas zonas rebeldes para reconstruirse como en un baile de mascaras donde los olores se disfrazan de sabores para convencernos de que son texturas.

Y ello genera nichos lúdicos extraordinarios tanto como picos de angustia inexplicables. La imagen reina en esos lares como constructora aparentemente caprichosa que va dejando para la perspectiva general un paisaje cuya lógica arquitectónica escasamente es legible por esquemas convencionales. Es un hecho de creación con su estética. Una recopilación de repertorios que para el gusto o el disgusto siempre promete ordenaciones nuevas. Ese plano profundo de la subjetividad se mantiene permanentemente tiene sus claves en el exterior. Por momentos logra exaltarse lo suficiente y expide imágenes armadas con ingredientes de circunstancia.

Unas veces más intensa que otras, más tenue o luminosa según cierto azar propio. La Imagen hace suyo lo profundo, lejano y extenso para acercarlo a lo inmediato, cercano y específico. Red de planos y dimensiones obediente al arbitrio de las necesidades. Red de luz transparente y expansiva. Retícula sobre la totalidad de las experiencias; síntesis y proyecto inmensurable. Violencia de espacios y tiempos fiel a lo accidental, lo histórico y lo social. Individual, colectiva y viceversa. Tiene por garantía el vacío. Se expande sobre él cardinalmente para alimentar diálogos y debates con el caos. No es deidad, no es curiosidad, no es fatalidad.

Al lado de esas intenciones que emplazan el fenómeno de la Imagen como hecho estrictamente cerebral, hay que presentar hipótesis más amplias que incluyen la totalidad de los sistemas sensomotrices con sus funciones de regulación y su carácter vehicular proveedor de información y estímulos. Además hay que considerar el papel determinante de las relaciones sociales, su tipo e historia y el modo en que estas se desarrollan. Es decir el conjunto de las relaciones también sociales es materia prima de la Imagen. El fenómeno de la Imagen es irreductible a lo neurofisiológico y tiene como función primordial generar la praxis en la gestación, consolidación y evolución del conocimiento, la comunicación y la creación.

Si la imagen se comporta como suponemos, es decir como producción de la tensión dialéctica entre varias líneas de la experiencia y la necesidad. Si de inmediato ese choque genera sobrecargas en todas las líneas de la red y, por tanto, otros choques o chispazos. Si esto sucede, además, en todas direcciones y dimensiones con una intensidad tal que logra inquietar el ánimo general de individuos o grupos; el problema de la investigación es extraordinariamente complejo y amplio. Compete a la Epistemología, a la Semiótica y a la Estética entre otras disciplinas. ¿Debe estudiarse la Imagen también como materia de ciencia física, natural, y/o social? ¿Qué metodología está habilitada y/o habilita semejante complejidad?

Más allá de los imperialismos de la imagen, que la pretenden propiedad exclusiva para la imposición de modelos ideológicos, y muy al margen de las prepotencias estético-mercantiles, la imagen continúa siendo un acontecimiento irreductible y problematizante. La necedad comunicacionalista de algunas teorías empeñadas en apropiarse la Imagen, quiso hacernos creer que la reiteración, saturación, posicionamiento publicístico son clave de un saber incuestionable. Produjeron con reduccionismos tantas confusiones y engaños que es necesario hoy replantear medios y modos para el estudio de la Imagen.

Hace un programa de investigación cuya capacidad crítica puntualice eso que, en lo individual y colectivo, poseemos para pensar y liberar la riqueza de las imágenes. Nada más aterrorizante que la idea de y direccionar la producción natural de imágenes a cambio de "mundos felices" donde todos se someten al "modo de producción" para imágenes, verticalista, autoritario y domesticador.

Hoy se llama Imagen a casi cualquier signo icónico, portador de discursos verticalistas. Se llama "imagen corporativa", "imagen pública", "imagen política", "imagen publicitaria", "civilización de la imagen", etc. en una época en que los signos se cretinizaron para sustituir las expresiones humanas más genuinas.

El estudio de la Imagen no puede prescindir de una ética que obligue a poner en claro peligros y consecuencias, que sobre la historia de la cultura, inflige toda alienación humana. Esta investigación sobre Filosofía de la Imagen privilegia la creación sobre la erudición sin reñirlas. Pone énfasis en la importancia de expandir el conocimiento para obedecer al carácter bacteriológico y creativo de