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español  Dios y el conocimiento, LA FILOSOFIA DE LA RELIGION Y EL CRECIMIENTO ESPIRITUAL

ARIOCH, 24.09.2003, 09:08
Original: español  Dios y el conocimiento (irichc), 20.09.2003, 07:35



Apreciado Daniel,

El tema de que escribes es un sujeto sumamente interesante. Me sugiere las siguientes respuestas:-


LA FILOSOFÍA DE LA RELIGIÓN

La unidad de la experiencia religiosa de un grupo social o racial deriva de la naturaleza idéntica del fragmento de Dios que reside en el individuo. Es esta parte divina en el hombre la que origina su interés altruista en el bienestar de los demás. Pero puesto que la personalidad es única —no hay dos mortales idénticos— inevitablemente ocurre que no hay dos seres humanos que puedan interpretar en forma similar las tendencias e impulsos del espíritu de la divinidad que vive en su mente.

Un grupo de mortales puede experimentar la unidad espiritual, pero no podrán jamás llegar a una uniformidad filosófica. Y esta diversidad de interpretación del pensamiento religioso y de la experiencia se ilustra por el hecho de que los teólogos y filósofos del siglo veinte han formulado más de quinientas definiciones distintas de la religión. En realidad, cada ser humano define la religión en términos de su propia interpretación experiencial de los impulsos divinos que emanan del espíritu de Dios que en él reside, y por lo tanto esta interpretación debe ser única y totalmente distinta de la filosofía religiosa de todos los demás seres humanos.

Cuando un mortal se encuentra en acuerdo total con la filosofía religiosa de un mortal semejante, ese fenómeno indica que estos dos seres han tenido una experiencia religiosa similar en cuanto a los asuntos que se refieren a su similaridad de interpretación religiosa filosófica.

Aunque tu religión sea un asunto de experiencia personal, es muy importante que te expongas al conocimiento de un vasto número de otras experiencias religiosas (las distintas interpretaciones de otros mortales distintos) para que puedas prevenir el peligro de que tu vida religiosa se torne egocéntrica —circunscrita, egoísta y no sociable.

El racionalismo es erróneo cuando supone que la religión es en primer término una creencia primitiva en algo que luego va seguido de la búsqueda de los valores. La religión es principalmente una búsqueda de valores primero, que luego formula un sistema de creencias interpretativas. Es mucho más fácil para los hombres concordar sobre valores religiosos —objetivos— que sobre creencias —interpretaciones. Y esto explica por qué la religión es capaz de llegar a un acuerdo en cuanto a valores y objetivos, exhibiendo al mismo tiempo el confuso fenómeno de creer en cientos de creencias conflictivas —credos.

Esto también explica por qué una determinada persona puede mantener su experiencia religiosa frente a la experiencia de abandonar o cambiar muchas de sus creencias religiosas. La religión persiste a pesar de los cambios revolucionarios en las creencias religiosas. La teología no produce la religión; es la religión la que produce la filosofía teológica.

El hecho de que los religiosos hayan creído tantas cosas que eran falsas no invalida la religión, porque la religión se funda en el reconocimiento de valores y se valida por la fe de experiencia religiosa personal. La religión pues se basa en la experiencia y en el pensamiento religioso. La teología, la filosofía de la religión, es un intento honesto de interpretar esa experiencia. Estas creencias interpretativas pueden ser justas o erróneas o una mezcla de verdad y error.


La realización del reconocimiento de los valores espirituales es una experiencia que es superideacional. No existe una palabra en ningún idioma humano que pueda ser empleada para designar este «sentimiento», «sensación», «intuición» o «experiencia» que hemos elegido llamar conciencia de Dios. El espíritu de Dios que reside en el hombre no es personal pero este Monitor presenta un valor, exuda un sabor de divinidad que es personal en el sentido más alto e infinito. Si Dios no fuera por lo menos personal, no podría ser consciente, y si no fuera consciente, sería infrahumano.



EL CRECIMIENTO ESPIRITUAL

El desarrollo espiritual depende, en primer lugar, del mantenimiento de una conexión viva espiritual con las verdaderas fuerzas espirituales, y en segundo término, de la producción continua del fruto espiritual: el prodigar a los semejantes lo que se ha recibido de los benefactores espirituales. El progreso espiritual está predicado en el reconocimiento intelectual de la pobreza espiritual combinado con la autoconciencia del hambre de perfección, el deseo de conocer nuestra Fuente y Destino.


El crecimiento espiritual es en primer lugar, el despertar a las necesidades, luego el discernimiento de los significados y finalmente el descubrimiento de los valores. La prueba de verdadero desarrollo espiritual consiste en la exhibición de una personalidad humana motivada por el amor, activada por el ministerio altruista y dominada por la adoración sincera de los ideales de perfección de la divinidad. Y toda esta experiencia constituye la realidad de la espiritualidad, en contraste con las meras creencias teológicas.

La espiritualidad puede progresar a ese nivel de experiencia en el que se vuelva una técnica esclarecida y sabia de reacción espiritual al universo. Tal nivel de espiritualidad glorificada puede funcionar en tres niveles de la personalidad humana: el intelectual, el racional y el espiritual; sobre la mente, en el alma en evolución y con el espíritu residente.

La espiritualidad se vuelve de inmediato el indicador de la propia cercanía a nuestra Fuente de Origen y la medida de nuestra propia utilidad para con los semejantes. La espiritualidad eleva la habilidad de descubrir la belleza en las cosas, de reconocer la verdad en los significados y la bondad en los valores. El desarrollo espiritual está determinado por la capacidad para eso y es directamente proporcional a la eliminación de las características egoístas que predominan en el amor.

El verdadero estado espiritual es la medida en que se aproxima uno a la Deidad, la sintonización con el espiritu en nuestro ser. El logro de la finalidad de la espiritualidad es equivalente al logro del máximo de la realidad, el máximo de la semejanza con la Fuente de nuestro Origen. La vida eterna es la búsqueda interminable de los valores infinitos.

El objetivo de la autorrealización humana debe ser espiritual, no material. Las únicas realidades por las que vale luchar son divinas, espirituales y eternas. El hombre mortal tiene derecho a gozar de los placeres físicos y a satisfacer los afectos humanos; se beneficia por la lealtad a las asociaciones humanas y a las instituciones temporales; pero éstos no constituyen los cimientos eternos sobre los que se construye la personalidad inmortal que debe trascender el espacio, conquistar el tiempo y alcanzar el destino eterno de la perfección divina.

Las seguridades temporales son vulnerables, pero las certezas espirituales son impregnables. Cuando las mareas de la adversidad humana, el egoísmo, la crueldad, el odio, la maldad y los celos golpean el alma mortal, podéis reposar en la seguridad de que existe un bastión interior, la citadela del espíritu, que es absolutamente inatacable; por lo menos es verdad de cada ser humano que ha encomendado el mantenimiento de su alma al espíritu residente.


Después de tal logro espiritual, se haya éste obtenido mediante crecimiento gradual o a través de una crisis específica, ocurre una nueva orientación de la personalidad, así como también el desarrollo de una nueva norma de valores. Estos individuos nacidos del espíritu reciben tal motivación nueva en la vida, que son capaces de presenciar con calma, la vista del arruinamiento de sus ambiciones más caras, del asolamiento de sus esperanzas más profundas; saben categóricamente que tales catástrofes no son sino cataclismos redirectores que estropean las creaciones temporales de uno, previo al inicio de las realidades más nobles y perdurables de un nivel nuevo y más sublime de logro universal.

ARIOCH