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españolIMAGINE

José Luis Pérez Óvilo, emailjofredeloaysa@hotmail.com, 12.07.2005, 19:09

IMAGINE.
José L. Pérez Óvilo

Imagine que vivimos en una Dictadura, donde el dictador ha abolido los derechos fundamentales y las libertades públicas y nos tiene con la bota oprimiéndonos la yugular, sojuzgados, humillados y sometidos sin el más mínimo soplo de libertad.
Imagine que ante este lúgubre panorama, el jefe del Estado más poderoso del orbe manifiesta que esa situación es intolerable y llega a la conclusión de que debe liberarnos a todos los españoles de tal oprobio y para ello decide, junto con sus lúcidos asesores, intervenir en nuestro territorio en nombre de la libertad, la dignidad y los derechos humanos. Dicho y hecho. Envía a España sus portaviones, sus cazas, submarinos, tanques y aviones invisibles, y en un santiamén nos bombardea todo el país. Nos destruye nuestras infraestructuras, carreteras, autovías, conducciones y centrales eléctricas, escuelas, hospitales, industrias, museos, todo el patrimonio histórico, y mata, como consecuencia de los lógicos daños colaterales no deseados, a nuestros padres, hijos, familiares y amigos, generando una situación terrorífica incrementada por la falta de materias primas, productos agrícolas y agua potable.
Imagine esta situación, España como un solar, enterrados ya los muertos y con la esperanza de que alguna vez aparezcan los desaparecidos.
Imagine a España regida por  un Presidente y un Gobierno puesto por el libertador, y todas las Instituciones gobernadas por compatriotas afines a ese Gobierno democrático pero del que quedan excluidos quienes el libertador establece; así como nuestra mayor riqueza en manos de quien el Gran Benefactor designe.
Imagine este panorama y pregúntese: ¿ha sido un éxito por todos deseado, a pesar de lo ocurrido, o hubiéramos preferido continuar en la situación anterior? ¿Deberíamos salir a la calle a recibir a los soldados libertadores con banderitas para expresarles nuestro cordial agradecimiento o nos quedaría un resquemor agridulce o, más bien, un odio eterno cartaginés?

Murcia, a 12 de julio del 2005.