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Sergio, 16.09.2003, 10:13 |
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Es posible que el comportamiento y la retórica de Paulino transpiren endiosamiento, pero también
es una de las muestras de lo que debería ser la gran filosofía, la buena, la de verdad. No sé si los que nos dedicamos a pensar somos siempre conscientes de ello. Reconozcamoslo: la filosofía no deja de ser una masturbación, lo que divertidamente se conoce como "paja mental". A menudo los "filósofos" reflexionamos acerca de temas absolutamente intrascendentes a los que dotamos de una palabrería muy técnica y elaborada, y así parece que son más importantes. De este modo se pierde el rumbo de la auténtica filosofía, que debe tender hacia algo, que ha de saber ver la totalidad dentro de las impresiones fragmentarias que recibe. El problema es que también ocurre a la inversa (algo así es lo que le puede suceder a Paulino, aunque no creo que sea para tanto). Opino que no es nada negativo reconocer la ignorancia o sabiduría de cada cual, incluída la de uno mismo. Es un prejuicio de esta sociedad nuestra que confunde igualdad con uniformidad y que ha desterrado del mundo los procesos de transmisión de valores. Los individuos superiores existen, pero no tienen nada que ver con el poder político, ni con mierdas genéticas de razas y tal, sino con el conocimiento, la experiencia y la moral (no es casualidad que en el pasado los ancianos fueran tan respetados y que hoy se los tenga como estorbos inservibles). Entonces, fijémonos, no se puede hablar ya del hecho de ser superior como algo negativo. No se trata de ser mejor ni peor, sino de asumir roles, como se ha hecho siempre, pues es evidente que a mayor conocimiento más responsabilidad. El mejor ejemplo son los padres y los hijos, el relevo generacional. A esto se me podrá objetar cuánto ha padecido el mundo por culpa de esos "seres superiores"... y con razón. El conductismo, tan practicado antaño, no será jamás un camino positivo. Los valores se inculcan, no se imponen. Y no son inamovibles, se perciben y se encauzan siempre, de una manera u otra, en todas las cosas y en todos los tiempos. Los que se consideran sabios y portadores de la verdad y acaban cometiendo atrocidades en nombre de su mesianismo, en realidad son inferiores. Desconocen que la humildad es condición indispensable para tenerse por sabio. Uno siempre aprende con los demás cuando éstos aprenden de él. Resumiendo: si la filosofía es masturbación, intentemos que el esperma resultante sea fecundo, al menos. |