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REFLEXION MUY PEDESTRE:
Me imagino una pared en blanco donde uno puede escribir cosas que perduren y ser interpretado por otros... Vivo en un país donde se padece por ignorancia. Mi pueblo vive un empobrecimiento generalizado de su cultura, y las consecuencias no se hacen esperar: pobreza, marginalidad, gobiernos corruptos, inseguridad y mucha desesperanza. Uno aunque quiera aislarse y pueda superar los males de la mayoría; siempre sufre y es influido por los problemas de los demás. Yo quisiera vivir preocupado por aprender, debatiendo ideas enriquecedoras, cosechando los frutos de mentes brillantes y abiertas... y poder dedicar mi tiempo y mi energía a cosas del espíritu... Que el dinero, el bienestar, la paz social y la felicidad sean los ingredientes normales de una vida tranquila... ¿añoramos acaso poder respirar, ver, o sentir? ¿porqué entonces los sistemas sociales son tan excluidores, tan egoístas, tan desalmados, que permiten tanto atraso...? Soy profesional, y alguna vez, hace tiempo, de la mano de algún que otro profesor, sentí la admiración más genuina y noble de toda mi vida... la admiración por el conocimiento; por la inteligencia, por la capacidad de reflexión y síntesis, por la abstracción y la profundidad del pensamiento humano... En mi modesto entender, creo que es la esencia del hombre; de la vida y de las religiones... Siempre pienso que voy a morirme algún día y va a quedarme tantísimo por ver, por leer, por conocer y por saber... Pienso también cuanto hay que ni sospecho que existe y cuanta sabiduría de vida y felicidad se mancha y opaca por la ignorancia... Cuanta gente equivocada, cuanto joven encerrado en “cárceles” de todo tipo, por el delito imperdonable de la ignorancia... A mi no me transfirieron conocimientos, como quien baja un archivo de Internet... Alguna vez alguien picó y regó la superficie dura y hostil de mi cerebro, como titánico esfuerzo de cultivar en lo árido. Y esa miseria que germinó, estimado Paulino, junto con la vida que me han regalado, es lo más sagrado que tengo para atesorar; (y es lo que mas deseo también para la gente.) Somos eso: un cuerpo que pisa el suelo y una mente como antena, para captar, recibir y dejar por los siglos señales de vida inteligente, en quienes nos sucedan. Saludos. Marcelo
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