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Contenstando a incognita y a Agnósticus.
EStimados Señores:
Creo que su disyuntiva es una cuestión de inteligencia espiritual, veamos:
Como hablamos de inteligencia espiritual humana, tenemos que referirnos necesariamente a esa faceta de la inteligencia humana que reflexiona sobre aspectos de índole espiritual; es decir, de esa parte de la vida y sus seres, cosas e interrelaciones no mensurables o metafísicas. La manera de tratar esos asuntos espirituales y de hacerlo inteligentemente es comprendiendo más y mejor las conexiones y modos en que la parte metafísica de nuestra naturaleza y del universo se relaciona con su parte física. El cómo o dónde se expresa el paso final psicofisiológico en nuestro cerebro, es lo que define la focalización de la inteligencia espiritual humana.
Pues bien, esto no se puede hacer en otro sitio que no sea en el punto de interrelación en donde convergen los dos centros diferentes y complementarios de la percepción y reflexión de la realidad que son el hemisferio izquierdo analítico-fragmentador y el derecho intuitivo-metafísico . Y es precisamente la síntesis o conjunción de ambos la que mejor nos permite comprender holísticamente la parte física y metafísica de todo, esa síntesis es la inteligencia espiritual que como todo tiene grados. Es sencillo comprobar esta teoría midiendo el grosor del cuerpo calloso que es el que expresa el grado de sintetización o comprensión, y viendo si efectivamente a mayor grosor, mayor inteligencia espiritual.
Es la referida inteligencia espiritual la que comienza a emanciparse del espíritu grupo o inconsciente colectivo. Nace por medio de tal inteligencia el individuo como tal, hasta entonces no era sino proyecto de persona en embrión movido completamente por el inconsciente con su modas y circunstancias motivadoras para propiciar el afloramiento del individuo de entre el alma grupo...
Atentamente Paulino.
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