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Saludos cordiales.
DICE USTED, CON SU VERBO BRILLANTE, FLORIDO Y FRONDOSO: »» Sí, Todo período filosófico claramente definible o demarcable, más que por sí mismo, se caracteriza y se “efectiviza” por aquellas ponencias intelectuales que lo oponen o limitan, y merced a cuyas membranosas superficies se topará con las áreas que perfilará y trabajará hasta hacerlas peldaños esclarecedores de la gran estrofa filosófica, ======================= nuestra dispendiosa escala civilizadora.
A LO CUAL CON GUSTO LE RESPONDO:
FILOSOFIA CUÁNTICA O DIOS NO JUEGA A LOS DADOS. ==============================================
Para acercarnos a la cuántica es imprescindible entender el principio de incertidumbre de Heisenberg: “El observador afecta a lo observado”; por lo tanto el acceso a la realidad ontológica está viciado...Aunque no es del todo cierto...
Einstein, no aceptaba esto, pues suponía realmente un “muro” infranqueable al conocimiento esencial de la realidad. El, estaba más ligado al sentido ontológico materialista...
Pero la interpretación de Copenhague estaba más acertada, aunque no del todo en algo crucial para poder resolver las paradojas de la cuántica. A los Budistas les ocurre algo parecido cuando tratan de explicarlo, y no vivirlo...
Einstein pretendía, el que debería poder saberse o descubrir lo que sucede, independientemente de que observemos o no el hecho, o durante ese intervalo. No podía estar satisfecho con la paradoja e interpretación del “ gato de Schrodinger”.... No llegó a entender bien el espíritu de la Cuántica.
Igualmente Einstein era reticente ante el nuevo modelo atómico, que no contempla la materia o sus partículas como cosas en sí independientes del observador...Los átomos no son cosas en sí, forman un mundo de posibilidades conectadas de modo libre a la nebulosa cuántica...
Hay muchos físicos que no entienden o temen entender esto...por su implicaciones ontológicas...etc. Por ello son o se tornan incapaces de llevar la esencia de la teoría a la filosofía, metafísica o psicología moderna.
Un instante más allá del tiempo “infranqueable” de Planck, reside el alma de la cuántica.
Heisenberg estaba bien encaminado cuando decía que en sentido cuántico la noción de trayectoria ni siquiera existe . Y así es, pues de la nebulosa cuántica surge la virtualidad sin causa lineal ni azar...
Bhor y Schrodinger percibían en el pensamiento oriental una posible salida que permitiese dejar atrás numerosas paradojas inherentes a la mecánica cuántica.
Bhor abogaba al igual que hoy otros físicos, para que se volviese a los problemas epistemológicos que ya abordaron pensadores como Buda y Lao- tse...
La paradoja de la dualidad de la luz, se resuelve amplicando la filosofía cuántica. Experimentos como el E.P.R. arrojan muchísima luz sobre el tema y ponen de manifiesto la trinidad de la luz, dibujándola como la nebulosa o campo que unifica libremente los polos de su dualidad manifestada en el mundo de la materia-energía, como ya lo explicara en el tema “Solución a la Controversia Azar – Causalidad. Otro modo de ver el asunto es el de reflexionar sobre la conversión de rayos gamma en positrones. Es una elocuente muestra de cómo de la unidad surge la polaridad que se desintegra al instante cuando no entra en juego trino la tercera fuerza neutralizante que une y separa las cargas positivas y negativas del átomo y lo sujeta a la manifestación sensual TRIPOLAR.
Otro aspecto de grandes posibilidades para el desarrollO de la cuántica y su esencia físíca-metafísica libre, es el principio de no violación de la conservación de la energía cuando se transfiere información del mundo virtual al mundo atómico.
Bueno, hay muchos ejemplos con los que ilustrar las diferencias entre infinito, totalidad, indeterminado, causalidad, azar y libertad. La solución de la paradoja es la LIBERTAD CUÁNTICA. Esta hace posible la unificación de la gravedad y el electromagnetismo, el alma y el cuerpo y la reconciliación entre la idea de Heisenberg y Einstein , es decir; entre el principio de incertidumbre (mal comprendido) y el que Dios no juega a los Dados(MAL COMPRENDIDO)...
Atentamente,
Paulino María Iñigo
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